Realmente el origen del post anterior era otra idea pero se me olvidó en el camino porque me abiroté jejeje.
Todo comenzó el martes que hubo reunión con El club del Vanish y la cena fue comprada en uno de esos lugares eclécticos donde venden papas al horno, hot dogs, tacos y demás. Ahí es cuando me llegó la inspiración divina de la variedad culinaria en Gdl.
Yo había pedido unos hot dogs y se me olvidó especificar que no les pusieran tanto condimento. Aquí, por una razón que desconozco, a todo le ponen crema en vez de mayonesa y para mí fue una sorpresa. Además el complejo de lonche bañado/torta ahogada no abandona nada. Entonces te sirven una hamburguesa o hot dog ahogado en catsup, mostaza y crema. Por supuesto que yo, con mi grácil estilo, necesito un babero cada vez que olvido pedir que le pongan pocos aderezos. Tiene grandes ventajas, no se puede decir que los vendedores tapatíos sean míseros, no no, son concienzudamente generosos y no podemos criticar eso en tiempos en que todo mundo quiere empequeñecer todo: sueldos, porciones, cariño y aderezo. Los dogos perros (ahi por la Estancia) son el ejemplo de la esplendidez de la gastronomía tapatía banquetera.
Otra de las novedades tapatías, que El Personal tiene a bien mencionar en su canción La Tapatía son las jericallas. La jericalla es un postre muy parecido al flan que a mí su simple aspecto me da escalofrío. Pero no culpemos a la pobre y triste jericalla, sino a mi aversión hacia las cosas dulces, sean las que sean.
¿Y los biónicos? ¿Algún tapatío me puede explicar por qué a un plato de frutas con yogurt, granola y todo eso se le dice biónico? Cuando iba en el iteso, todas mis amigas obsesionadas con la línea comían cantidades industriales de biónicos. Siempre pensé que la mujer biónica tendría que ser tapatía. Y hablando del iteso, en la cafetería Arrupe (o sea la primera que hay al entrar) antes era menos variada y a mí me hacían delirar unas empanadas de queso. Siempre que iba por ellas me regañaban porque eran QUESADILLAS. Ash, para mí las empanadas son cosas hechas de masa, rellenas de algo y fritas en aceite, pero no, ahí siempre me miraban como si viniera de Marte. El argot culinario tapatío también es bieeen específico. Eda?
Y los tacos, aunque Mario mencionaba (y seguro deliraba por ellos) sobre la mil y un variedad de tacos que hay en la ciudad, yo sólo tengo unos que podría matar por ellos y cuando he estado lejos de aquí pienso en ellos con adoración. Son unos tacos únicos, hechos de cecina y además les añaden papa frita pero blandita. Esos tacos los encontré un día que había ido en calidad de cruda fresca al Tianguis del sol con unas amigas y todas nos dedicamos a buscar algo que calmara nuestro malestar y que no fuera torta ahogada. Esos tacos brillaron como un oasis bajo el sol y los amé. Tengo 9 años comiéndolos y en los tiempos en que estoy a dieta casi puedo asegurar que mis sueños eróticos han de incluir una ración de esos tacotes. Además la salsa es de lo mejorcito que he comido por aquí.
Me he divertido mucho hablando sobre la comida popular de este lugar, no puedo negar que mención aparte merecen los restaurantes que son muy buenos también y generalmente el precio es proporcional a su calidad, aunque habrá sus honrosas decepciones. Eso sí, como dice Rafael del Barco (cronista culinario local) los tapatíos sólo saben comer carne asada y comida italiana. Me hace reir mucho pero sí es bastante ilustrativo porque aquí, en cuestión de restaurantes menos banqueteros, abundan los italianos. Y Pipiolo, con sus dulces de Jamaica.
Seguramente usted pensará que para qué vivo aquí si la comida casi no me gusta. Pues es lo contrario, hay cosas que me encantan y uno debe aprender a querer lo que tiene al alcance. Si fuera cuestión de elegir, la comida regional que más aprecio es la chiapaneca, pero para eso está Jorge, es el mejor cronista de comida chiapaneca. Ñam.
Hay muchas cosas más que quisiera platicar aquí pero otra vez me da hambre hablar de esto, espero que hayan podido entender el complicado mundo gastronómico tapatío desde mi punto de vista foráneo.