No sé realmente qué pasa con la gente que nace bajo los preceptos católicos y después abandona la religión, no siempre en buenos términos. Igual me pasó a mí, que me catequizaron y culpigenaron lo suficiente y aún así, no pensaba yo que fuera una mala opción religiosa.
Pero después, que empieza uno a cobrar conciencia de lo que lo rodea, las cosas se reacomodan. He visto a gente muy, muy católica, haciendo las cosas menos caritativas y actuando con total soberbia. ¿Por qué? porque somos humanos, claro, pero no todos nos cobijamos en la religión para actuar así.
En los últimos años, que la cloaca se ha destapado y hemos conocido el comportamiento nada virtuoso del alto clero, ha sido decepcionante pero cuando Juan Sandoval Íñiguez insiste en regresar al oscurantismo y condenar todo es que es fácil entender por qué la deserción de esa religión es acelerada.
Cómo no los vamos a ver con sospechosismo si sabemos que cobijan crímenes pero juzgan cosas que ni siquiera podrían entender porque (supuestamente) ofrecieron su vida al celibato y a no formar una familia con hijos. ¿Quién no tendría miedo de gente que piensa así?
Santidad mis polainas, hasta donde yo estudié y viví el catolicismo, lo primero era amar al prójimo. No parece por ningún lado que Sandoval ame a nadie y eso sí me desconcierta.
0 comentarios:
Post a Comment