Hace varios días traté de hacer un post pero destilaba mucha desgracia y mejor me contuve. Después de leer a Alice, creo que entiendo más qué es lo que pasa.
En general, ya he hablado aquí del servicio a cliente, de lo difícil que es y lo mal que se hace. Eso me desespera mucho y he reaccionado como jamás en la vida lo había hecho antes, no me gusta ser así entonces el plan correctivo se definió y cada vez que haya un empleado haciendo todo mal, recurro a momentos zen.
- Pienso que afortunadamente no soy yo la que tiene que aguantar clientes desesperados. Ejem.
- Los highlights de mis días no tienen que ver con que alguien no me grite.
- No me cobrarán una pizza si la entrego mal.
- Los momentos de coraje contra dependientes son tan pasajeros que es mejor pensar en puppies!
- No quiero morir por sobredosis de bilis. Ya ni vesícula tengo, así que para qué buscarle.
- Los rolling eyes están prohibidos. Se los guardaré a Penny si es tanta la necesidad.
- Y sobre todo, hay que apreciar el trabajo que hace la gente. No parece haber capacidad en el mundo para que todos sean maravillosos y cada quién está librando su propia batalla.
Uf, vaya que se ahorra uno muchos momentos de hígado hecho moño.
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