7/24/2011

Tears dry on their own

Me entristeció mucho la noticia de la muerte de Amy Winehouse. Tengo la impresión de que el cuerpo muy maltratado sólo llega a los 27 años. Si tienes más, es que no lo has maltratado lo suficiente, como rock star.

En fin, el punto es que podría haber sido la persona con más adicciones del universo, con trastornos alimentarios y una vida truculenta, pero talento, ni se diga y eso es lo que duele, que ya no habrá manera de que siga creando. Eso es lo que jode.

Hace poco pensaba que en muchos chick flicks la he oído de banda sonora y es que su música era digerible, no era tan culturosa como para tener reservas al escuchar y además era llegadora, cómo no. Por ahí había hecho un post sobre cómo curar penas de amor y su back to black era un himno cuando se necesitaba.

Yo la conocí por casualidad, escribiendo en el blog de farándula y de ahí contagié a algunas personas de lo mucho que me inspiró. Coincidentemente, hoy escuchaba a Soda Stereo, que bueno, Gustavo Cerati está en condiciones prácticamente desconocidas pero no muy alentadoras. Talentos que se apagan...

En fin, con todo y todo, pienso que si Amy vivió como se le dio la gana, bajo el fuerte juicio de todos los que no tenemos ni por error ese talento, habrá valido la pena su paso por esta vida. Hay quienes duran 90 años y son intrascendentes, pero en su caso, perdurará con las notas musicales.

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