Hay veces en que las mismas cosas parecen tan extrañas y ajenas. Esa sensación de estar fuera de tu propio cuerpo y observar todo como un simple espectador.
Así me ha pasado en estos últimos días.
No me quejo, es raro in a good way.
Las cosas familiares ya no lo son tanto y eso te lleva a redescubrirlas, a re-maravillarte por las monaduchas que ves por ahí y que simplemente antes se te habían pasado por alto.
Mientras no me aburra pronto...
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