Si algo nos enseñó Lost, aparte de seguir el rastro de los jabalíes, es la importancia de dejar ir.
La típica historia de quedarse taaan atorado con algo, generalmente con personas, es un cliché y es muy desgastante pero supongo que a cualquier persona mayor de 20 años le ha pasado.
A mí me ha pasado no nada más en esa situación pero ¿cómo aprender a soltar? ¿a dejar? Cosa más difícil.
Me encuentro así, me encuentro en el dilema tan grande de haber estado en la posición, en la disposición de dar, de aprender, de creer. Y nada.
Y ni eso sirve para que uno se destrabe.
Tras mucho tiempo, realmente mucho, me doy cuenta en que es la primera vez que voluntariamente te dejaré. Y ha sido muy difícil, ha sido algo que pensé que no podría, que tiemblo sólo de pensar en que ya no te voy a ver. Que ahora sí va a ser para siempre. Y para siempre es algo muy fuerte.
Es raro como una persona puede ser lo mejor y lo peor que te ha pasado a la vez. Pero así es y esta noche quedó claro que fue la última de esas veces.
Epic fail.
0 comentarios:
Post a Comment