12/20/2011

Propinquity

Es muy fácil enamorarse de un amigo cuando las condiciones son medianamente propicias. Let's face it, es inevitable no pensar en el ritual de apareamiento con alguien muy cercano.
A veces ni siquiera es que realmente esté uno interesadísimo pero el roce (el roce!) lleva una cosa a la otra, nomás es cosa de leer un poco de teoría al respecto.
Luego puede pasar el efecto contrario y así como llegó ese momento donde piensas que no puedes vivir sin tu amigo/a también fum, da el bajón.

¿Y funcionan esas relaciones? como cualquier otra, es cosa de la disposición y circunstancias, pero de que pasa frecuentemente, ni duda cabe.

1 comentarios:

Ángel Barajas Ramírez said...

Y lo peor de ese tipo de situaciones es que pueden destruir toda una amistad, por más genial que sea, y que todo se vaya ala... Bueno, suele pasar. Pero también puede perdurar, como dices, todo es cosa de disposición.