Es muy fácil enamorarse de un amigo cuando las condiciones son medianamente propicias. Let's face it, es inevitable no pensar en el ritual de apareamiento con alguien muy cercano.
A veces ni siquiera es que realmente esté uno interesadísimo pero el roce (el roce!) lleva una cosa a la otra, nomás es cosa de leer un poco de teoría al respecto.
Luego puede pasar el efecto contrario y así como llegó ese momento donde piensas que no puedes vivir sin tu amigo/a también fum, da el bajón.
¿Y funcionan esas relaciones? como cualquier otra, es cosa de la disposición y circunstancias, pero de que pasa frecuentemente, ni duda cabe.
1 comentarios:
Y lo peor de ese tipo de situaciones es que pueden destruir toda una amistad, por más genial que sea, y que todo se vaya ala... Bueno, suele pasar. Pero también puede perdurar, como dices, todo es cosa de disposición.
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