Mañana es viernes y toca. Y luego viernes de celebración mocha y carneless.. Imagínense.
Cuando tenía como 5 años, le pregunté a mi mamá que cuál era la diferencia entre un motel y un hotel y mi mamá me dijo: una letra. Pues tenía razón.
Guadalajara dicen que tiene una mentalidad provinciana. Yo qué puedo decir si provengo de un lugar del tamaño de una uva (sin semilla). Guadalajara se me hizo el colmo de la apertura. Pero el asunto motelero para mí era totalmente desconocido y aquí es lo más normal del mundo utilizarlos bajo cualquier excusa.
Entonces la plática deriva en historias y me han contado cada cosa que bueno, qué les puedo yo decir. Personalmente, desconozco la amplia gama de moteles que existen en Guadalajara, pero hay miles de millones, en todos lados. Afuera del aeropuerto, de la universidad...Y hay de todo. Hasta de precios me informaron.
¿Realmente será agradable ir a satisfacer los deseos a un motel? quién sabe, siempre he pensado que con la persona adecuada, el lugar no es lo más importante pero también creo que si tienes 20 años y no tienes dónde, es la opción.
Me han contado que hasta hay moteles temáticos en la ciudad, cuarto sadomasoquista y todo. Y también con tubo de teibolera. Mis risas han sido interminables informándome del asunto y además imaginándome la sordidez del ambiente pero tampoco se podría pedir mucho de un escenario ficticio. Y que las quincenas son un éxito para los empresarios del ramo motelero.
¿En todos los lugares del mundo será igual? Yo aquí los he visto muy espaciosos pero en lugares como Japón donde cada centimetro cuadrado escasea, ha de ser muy difícil. Pero bueno, hay que considerar que los japoneses son compactitos.
Lo que es claro es que al menos una vez en la vida uno debe experimentar, digo, para que no les cuenten historias de moteles, danzón y arrabal.