6/26/2011

El señor 25 centímetros

(Este post iba a ser publicado originalmente el viernes pero todo sucedió, así que será hasta ahora).

Viernes, post, nublado y lluvia, buena combinación.

Desde hace días, y con mis agentes informantes de siempre, estuve platicando sobre la posibilidad de escribir sobre el tamaño de los atributos masculinos. En lenguaje simple, del tamaño del pene.

Es clásico que un hombre alegue que lo importante es saber cómo usarlo y aunque tiene su dosis de verdad ese alegato, hay que ser honestos de una vez.

Evidentemente yo no podría hablar por toda la población femenina pero sí importa, mucho. Así como a los hombres les parece atractiva cualquier mujer que se vea más o menos proporcionada en una minifalda y es casi cuestión natural verlos babearse poquito, también nosotras respondemos a algo bien proporcionado.

No significa tampoco que el tamaño pequeño no sirva para nada, sí sirve y normal pero en mi experiencia, los 25 centimetros no tienen que esforzarse mucho para hacer a alguien más feliz, sin necesidad de fingimientos ni nada por el estilo.

Lo malo es que no tiene uno manera de saber realmente el tamaño de alguien hasta que lo ve (nunca mejor dicho) en pelotas. Esos trucos de que es del tamaño entre el pulgar y la punta del índice y que la talla del pie y blablabla, es eso, puro blablabla.

Pero bueno, bien dice el dicho: Caballo grande, ande o no ande.

6/19/2011

¿Para qué fingir?

Siendo mujer, que alguien tenga la capacidad de detectar tu orgasmo lleva mucho tiempo de práctica y a veces ni así.

Después de hacer una ardua investigación donde recibí un par de malas caras por metiche (con justa razón), descubrí que el fingimiento orgasmil femenino es más común de lo pensado.

En un hombre, por obvias razones, es fácil ver si se fingió o no un orgasmo, aunque ellos también lo pueden hacer. Habría que preguntarles sus técnicas.

Pero bueno ¿por qué fingir? las razones fueron variadas:

  • La falta de experiencia del hombre no ayudó.
  • Cansancio.
  • Después de horas y horas de intentar, era mejor.
  • Querer hacer sentir bien a la otra persona.
  • Querer sentirse más unido a la persona.
  • Él pensó que era un orgasmo y era el preorgasmo.
  • Falta de concentración para llegar al climax.
  • Porque ya era incómodo y hasta doloroso (lubricante, usen lubricante)
  • Porque si lo fingía, tal vez llegaría el real.

En fin, son algunas de las razones descubiertas, seguro hay más. ¿Tendrá algún beneficio para la relación fingir un orgasmo? ¿Estamos en el siglo 18 y hay que seguir cuidando el ego del hombre a costa de la honestidad del propio placer?

Para mí no es tan relevante, a final de cuentas no por no tener un orgasmo no estás disfrutando la interacción aunque tampoco sé si me atrevería a revelarle al hombre que estoy fingiendo. ¿Se darán cuenta? probablemente sí pero tal vez tampoco quieren averiguar la razón y termina siendo lo más cómodo para todos.

Juegos sexuales del ser... ¿Alguna otra razón que se les ocurra?

6/15/2011

Dulces quejas

Ay bueno, las mujeres somos un mostro de quejas al por mayor. Seguro alguna vez han escuchado o les han reclamado por una más que común: no te tragues con los ojos a todas las morras que pasen delante de tí.

Y sí, pues la neta sí es enfadoso eso y la excusa de "ser tan visual" no debería ir peleada con las buenas maneras porque también se puede disimular y evitar las obviedades y los pleitos que eso acarrea.

Pero las mujeres, no que precisamente nos comamos con los ojos a otros hombres, hay que admitir que hay algunos que si ameritan más de dos vistazos, pero a mí lo que realmente me caga es estar platicando con morras, vean pasar a otra y la barran como si no hubiera mañana.

En un simple movimiento en tres tiempos se analiza cara, cuerpo y zapatos y eso se me hace muy feo, lo juro. A lo mejor porque soy muy despistada, o a lo mejor hago lo mismo (glup) sin darme cuenta pero me ofende un poco ver esa actitud. ¿Será la compensación del universo? juay??!

Ay, ay, ay, ay, ay...

6/12/2011

¿Ahogado en autoayuda?

Motivación, inspiración, agradecimiento, visualización, universo, recibir, merecer. Puts... palabras que la autoayuda usa hasta desgastar.

Yo creo que hasta la persona menos autoayudable ha recibido un email motivacional, cadenitas inspiradoras y chingaderas del estilo. Y no me malentiendan, a mí me gusta todo el asunto self-helpsoso pero sí llega a ser una cosa agobiante porque medio día se te va tratando de cumplir los preceptos de autoayuda y pobre de tí si dudas un segundo.

Digamos que algún amable te regaló el libro del Secreto, película incluída y ahí vas tú a verlo. Perfecto, ya sabes que vibras en consonancia con el universo y que lo que pidas, aunque sea inconscientemente, lo tendrás. Entonces todos esos sueños locos de ser estrella de rocanrooool, el viajar por el mundo, tener un trabajo que no cueste trabajo y casarte con Brad Pitt y/o Angelina Jolie lo tendrás... bueno, no sé que sueñes tú pero digamos que la media de la población quiere vivir como rey y es lo que podría pedirle al universo.

Pero mientras sueñas con todas esas jaladas volteas a ver tu vida, puede que no seas un pobre diablazo, pero definitivamente no duermes con Brad Pitt ni eres estrella de rocanroool y ahí vienen los problemas y frustraciones.

Hay cosas valiosas en la autoayuda pero existe tanto charlatán y tanta paja que ha hecho maravillas en las librerías. Ya no se digan los estúpidos mails y una cantidad inmensa de blogs que te dicen que para ser feliz tienes todo, sólo si comes bien, duermes bien, piensas bien, educas a tus hijos bien, trabajas bien.... C'mon! Parte de ser humanos es cagarla una y otra y otra vez ¿no?

Por eso, como conclusión a semejane invasión de ayuditas, creo que lo mejor siempre vendrá de las cosas que uno llega a pensar en momentos de claridad y no necesariamente porque tu life coach te lo haya puesto en la cabeza.

Nada como lo simple.

6/09/2011

Ni se compra ni se vende

Hoy es viernes chiquito, eso sólo significa una cosa: post malimitando a Sex and the city.

En fin, Manolo Escobar tiene razón al cantar que ni se compra ni se vende el cariño verdadero aunque hoy llegó a mi email algo que no me alcanzan las palabras para describir.

La taberna ya ha servido como punta de lanza para el romance, tal vez pueda serlo otra vez. Por favor, lean con detenimiento la imagen. My god, me pregunto si esto es real:


6/08/2011

Momentos bochornosos #1

Así como hemos ido envejeciendo juntos, con todo y sus señales, las sagas me encantan y nada como hablar de esos momentos trauma-rama.

Estar platicando horas con el muchacho que te gusta, parados, haciendo tu mejor pose y conservando el aplomo. Darte mediavuelta y descubrir que traes el cierre del jean abajo.

¿Por qué a mí?

6/07/2011

Dependientes

Hace varios días traté de hacer un post pero destilaba mucha desgracia y mejor me contuve. Después de leer a Alice, creo que entiendo más qué es lo que pasa.

En general, ya he hablado aquí del servicio a cliente, de lo difícil que es y lo mal que se hace. Eso me desespera mucho y he reaccionado como jamás en la vida lo había hecho antes, no me gusta ser así entonces el plan correctivo se definió y cada vez que haya un empleado haciendo todo mal, recurro a momentos zen.

- Pienso que afortunadamente no soy yo la que tiene que aguantar clientes desesperados. Ejem.
- Los highlights de mis días no tienen que ver con que alguien no me grite.
- No me cobrarán una pizza si la entrego mal.
- Los momentos de coraje contra dependientes son tan pasajeros que es mejor pensar en puppies!
- No quiero morir por sobredosis de bilis. Ya ni vesícula tengo, así que para qué buscarle.
- Los rolling eyes están prohibidos. Se los guardaré a Penny si es tanta la necesidad.
- Y sobre todo, hay que apreciar el trabajo que hace la gente. No parece haber capacidad en el mundo para que todos sean maravillosos y cada quién está librando su propia batalla.

Uf, vaya que se ahorra uno muchos momentos de hígado hecho moño.

6/04/2011

Manners, darling!

Hacía falta el post semanal y aunque he tenido poquito tiempo para pensar en un tema sí hubo algo que quería contarles.

Ya se sabe que uno ante la vida debe manejar ciertos modales y ciertamente, si te está picando la planta del pie, no vas a quitarte el zapato y aliviarte frente a toda la gente. ¿No? Bueno, al menos así lo pienso yo y trato de evitar esas situaciones de naturaleza humana pero desagradables.

Pero ¿qué le pasa a los hombres? ¿por qué sienten que tienen que acomodarse, manosearse, rascarse y acariciarse el paquete todo el tiempo? En serio!! C'mon people! Tenemos ojos!!

Estoy segura que si yo me estuviera retorciendo los pezones (no sé para qué) ustedes se darían cuenta, por más "discretamente" que tratara de hacerlo. Es un misterio para mí el entender por qué los hombres hacen eso y no saben guardar la compostura.

No sé qué pensarán pero es una imagen muy desagradable, Un total turn-off...