4/26/2016

Cómo nos informamos pt II - Sigue la nostalgia

En la segunda y última parte de este post sobre la información, al menos por el momento, quisiera terminar con ciertos hechos reales que han definido lo dramático de este cambio.
Varios eventos son claros para entender la evolución de la información o una pura señal del viejazo.

El 19 de septiembre de 1985 , el día del terremoto, yo tenía 6 años recién cumplidos, iba en primero de primaria y vivía en Veracruz. Mi papá estaba en el DF, en casa de unos tíos, porque ese día tenía una junta en un edificio que se derrumbó, al menos su junta era a las 9. Después del temblor, nos quedamos con un vacío de información. No había señal de televisión y no había conexión telefónica al DF. El radio fue lo que un poco nos informó lo que había pasado pero estábamos preocupadísimos.
Ése mismo día, mi papá llevó a Veracruz a mi demás familia desde el DF porque era la manera más sencilla de saber su situación. Toda la información posterior era distorsionada, una porque el gobierno no quería que por ningún motivo se conociera la realidad, capaz que peligraba México como sede del mundial de México 86 y otra porque la corrupción fue un elemento clave en el deterioro y derrumbe de muchos edificios gubernamentales, sin mencionar las trácalas que hacían con la ayuda que llegaba para los damnificados. La sociedad civil se organizó de boca en boca en brigadas de rescate y de ayuda a las personas que se quedaron desamparadas.
Twitter hubiera podido ser muy útil :(

En marzo de 1994, asesinaron al candidato a presidente del PRI.
El asunto de Colosio fue una cosa que nos dejó atónitos, sobre todo en aquellos días de oscurantismo político donde lo único que había eran rumores. Recuerdo que esa tarde estaba yo hablando por teléfono y prendí la tele y la parabólica estaba en el Morelos 2 jajaja y veía en algún canal televiso que pasaban y pasaban la imagen de un wey todo ensangrentado y siendo arrastrado por un bonche de gente, era un Mario Aburto.
No entendía yo ni jota pero obviamente me quedé pegada a la tele. Por alguna razón, había un canal en la parabólica que pasaba imágenes que no eran las del noticiero y con comentarios que no eran los oficiales. Como en esos días yo hacía el periódico de mi colegio, según yo era muy importante que me quedara viendo lo que pasaba. Como a las 2 de la mañana terminé la edición especial del periódico. Porque me impactó mucho, claro.
Los días subsecuentes fueron de incertidumbre por el país. En aquel tiempo el gobierno tenía una influencia y poder absoluto sobre todo lo que pasaba en México. Nos tenían vendidísimo el discurso de que estábamos a un pasito del primer mundo y parecía que todo florecía. Esta noticia cimbró al país, nos dejó boquiabiertos y cariacontecidos porque no sabíamos nada, porque los rumores corrían rampantes, porque todo parecía caótico y la información nunca pareció esclarecer nada.

Obviamente hoy todavía no sabemos qué pasó. Ahora  han sucedido cosas en el país que no hay palabras para describir y que al menos con un poco de tecnología llegan a nuestro conocimiento aunque el gobierno no quiera. Distintos estados de la república han pasado por su debido escándalo y todos lo sabemos. Ojalá trascienda más allá de nuestro teléfono móvil. No por hacer al país más informado, lo vas a cambiar, eso es claro. Mi pronóstico es que ese tipo de gobiernos se perpetuarán en México, Facebook o no. Y es una pena.

El 11 de septiembre de 2001, otra vez despuesito de mi cumpleaños, tuvo lugar el ataque terrorista más mediático de la historia hasta ese momento. El horror de ver en vivo cómo se desarrollaban los eventos creo que involucró a medio planeta en ese asunto. (Yo no lo ví ni me enteré hasta horas después pero esa es otra curiosa historia).
Y aquí la diferencia brutal fue la telefonía celular y el internet. Por supuesto que no había iPhones, ya existían las palm y blackberries y hubo historias tristes de gente que informaba a sus familiares sobre su desesperada situación por estos medios.
El internet jugó un papel importante en la búsqueda y recuento de las víctimas. Existieron muchas cadenas de correo de empresas que trataban de reorganizar a su personal por ese medio, mucho menos peligroso que salir a la calle cuando el estado es de psicosis y la ciudad está llena de humo. Igualmente la sociedad civil tuvo medios para organizarse mejor en los días posteriores al hecho.

Después de las bombas que estallaron en el maratón de Boston en abril de 2013, en Reddit se trató de identificar a los causantes, nombrándolos equivocadamente. Eso es peligroso, creo yo. Pero al menos le da a la humanidad un sentido, un propósito de ayudar en algo tan grave. En los casos anteriores, como el terremoto del 85, uno estaba en la ignorancia total.

Hoy quiero pensar que sería difícil un ataque terrorista de la magnitud del 11 de septiembre, hoy quiero pensar que un terremoto sería devastador pero la sociedad estaría informada y unida. Sueños guajiros tal vez, pero si la tecnología sirve para eso so be it.

Yo sé que en muchos lugares del mundo sirve para unos despropósitos brutales y delitos muy fuertes pero aún así creo que ganamos mas. O tal vez no. A veces es difícil descifrarlo.


1 comment:

Mauricio Saúl said...

Como para cuando una nueva entrada?? :)